Este Plan de Saneamiento Económico viene lastrado porque el que se presentó en 2004 no ha sido cumplido.
En estos momentos, la deuda viva del Ayuntamiento de Alcorcón (sin contar proveedores) es de 251 millones de euros. A esta cantidad se le debe sumar la deuda con acreedores, que ronda los 75 millones de euros.
La previsión de ingresos directos a través de impuestos y tasas es absolutamente fantasioso. No puede ser que, como ha pasado este año, los ingresos por IBI sean 1,9 millones menos de lo presupuestado, un millón menos en el Impuesto de Vehículos o que, en el colmo de la ineficacia, se presupuesten ingresos de 20 millones en concepto de Impuesto sobre Construcciones, Instalaciones y Obras; y que se acaben ingresando 3,5 millones.
Durante los últimos años los ingresos municipales han ido descendido año a año, desde los 115 millones ingresados en 2006, hasta los 108 millones de 2008.
Mientras tanto, los gastos no han dejado de crecer, desde los 105 millones de 2006 hasta los 132 de 2008.
Es particularmente grave basar una buena parte de los ingresos en los beneficios generados por la Empresa de Gestión Inmobiliaria (Emgiasa). Según el Plan de Saneamiento, entre 2010 y 2013 Emgiasa dará 66 millones de euros en dividendos, pero lo cierto es que desde 2003 hasta 2008 solamente se han repartido 7,6 millones.
En definitiva, que la bancarrota de esta ciudad es manifiesta. Lo es en 2009 y lo será en 2010. Que no son sensatas estas previsiones de ingresos. Que en estos momentos las obras municipales están paradas y si algo se mueve en la ciudad es porque se financia con el Plan E. Que los nuevos desarrollos urbanísticos que podrían significar más ingresos están paralizados, en Retamar de la Huerta o en el Ensanche Norte, en parte por culpa de la crisis y en parte también por la mala gestión, por la precipitación con que actúan Cascallana y su equipo de Gobierno. Y que incrementar la deuda, tal y como hace Cascallana, es hipotecar el futuro de Alcorcón para muchos, demasiados años.
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